¿Alguna vez pensaste “uff… esto del amor es más complicado que armar un mueble sin instrucciones”? A mí me pasó, y créeme, no fue divertido. Te quedas mirando la situación, el corazón apretado, y no sabes si dar el paso, esperar… o buscar un empujón energético.
Yo lo entendí la primera vez que vi a una amiga sufrir por un amor imposible. No era solo tristeza, era esa sensación de “¿y ahora qué hago?”. Y claro, ahí entran los hechizos de amor. No como algo mágico de película, sino como una herramienta que conecta intención, energía y fe.
La primera vez que escuché de rituales serios, pensé: “seguro es todo humo”. Pero luego vi resultados en situaciones reales. Te comparto un par de pistas que me ayudaron:
Un ejemplo: una conocida se acercó a un maestro especializado en Chicago Amarres de Amor y me contó que, aunque al inicio dudaba, la claridad que obtuvo fue increíble.