¿Alguna vez entraste a un lugar y sentiste como un peso raro en el aire? A mí me pasó una vez en la sala de un amigo, y créeme, la vibra era tan pesada que hasta me dio dolor de cabeza. No es cuento. Y ahí fue cuando empecé a preguntarme: ¿cómo se limpia esa energía que no ves, pero que sientes hasta en los huesos?
La respuesta me llegó de la forma más inesperada: la botánica. Sí, esas prácticas antiguas que algunos ven como “cosa de abuelas”, resultan tener un poder increíble cuando se trata de limpiar espacios y personas. Y, oye, la verdad es que funciona.
Si lo pongo fácil: es como una farmacia espiritual. Un sitio donde encuentras hierbas, velas, aceites y cositas que ayudan a equilibrar el alma. No es ciencia dura, pero tiene siglos de tradición y mucha gente confía en ello. A mí me gusta verlo como una mezcla de remedio natural con ritual de paz mental.
Te lo digo por experiencia: no necesitas hacer un ritual elaborado. Yo, por ejemplo, suelo encender un poco de incienso cuando llego cansado del trabajo. O un baño con hierbas cuando siento que traigo encima problemas ajenos.
Un amigo que vivía en un apartamento lleno de discusiones empezó a usar velas y baños de plantas, y poco a poco la atmósfera del lugar cambió. No digo que sea magia de película, pero sí que el cambio es real.
Si alguna vez piensas en acudir a un lugar donde te orienten, sitios como Chicago Botanica son de gran ayuda, porque allí no solo encuentras productos, también consejos.
También hay opciones como una Botanica en Chicago que mantiene vivas estas tradiciones y ofrece desde velas hasta baños preparados. Incluso si lo que buscas es algo más personalizado, en una Botanica Chicago puedes consultar qué hierbas o rituales te convienen según tu situación.